Instituto de Cooperación Internacional y Desarrollo Municipal
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La alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet y presidenta de CONFOCOS, Núria Parlon, responde a una serie de preguntas relacionadas con la gestión de la pandemia y las perspectivas a futuro de la cooperación descentralizada

Estamos ya cerrando un verano marcado por las rarezas y la sensación de inestabilidad, pareciera que lo peor de la pandemia ha pasado, aunque los rebrotes siguen siendo una amenaza que no nos deja del todo tranquilos. Sin embargo las obligaciones cotidianas y la necesidad de una reconstrucción son fuertes, es momento de tomar decisiones acerca de cómo queremos que se construya la reconstrucción. Parece el momento adecuado para reflexionar antes de actual, intentar sacar conclusiones y aprendizajes sobre estos duros meses de 2020 e intentar así diseñar el futuro. En esta línea desde INCIDEM hemos iniciado una ronda de entrevistas con alcaldes y alcaldesas de municipios españoles, con el objetivo de conocer de primera mano los retos que han enfrentado en la gestión de la crisis, las lecciones aprendidas y las buenas prácticas que podrían compartirse con otros gobiernos locales, las perspectivas que ven de cara al futuro y las necesidades que ven necesario afrontar de manera más inmediata.

Hemos tenido la oportunidad de conversar con Núria Parlon, alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet desde 2009, y reelegida por mayoría absoluta en 2019, quien es además desde febrero de este año presidenta del CONFOCOS (Confederación de Fondos de Cooperación y Solidaridad). La alcaldesa ha accedido amablemente a responder algunas de nuestras preguntas en relación con la gestión de la crisis y, desde su doble rol, también de las perspectivas y la importancia de la cooperación descentralizada. Sin dudas la primera pregunta fue en relación al impacto de la crisis en el municipio de Santa Coloma de Gramenet, la alcaldesa nos confirma que además del impacto sanitario, lo que más se hizo sentir fue el impacto en la economía, sobre todo acrecentando la situación de vulnerabilidad de cientos de familias que perdieron de un momento a otro su fuente de ingresos y que se vieron ante una situación desesperada. Ante esto nos cuenta que la respuesta del Ayuntamiento comenzó con la puesta en marcha de un Comité de emergencia centrado en dar respuesta a las diferentes realidades que se enfrentaba la ciudadanía. Entre las medidas aprobadas se dobló el fondo dirigido a prestaciones sociales, se estableció un ‘Pacto Local’ con un paquete de medidas económicas y de apoyo al comercio local, e incluso se pagaron los ERTEs que iban con retraso para asegurar que las familias no dejaran de percibir ingresos y que cuando los cobrasen se los reintegraran al Ayuntamiento. 

La alcaldesa Núria Parlon durante la entrevista

Además, una vez se pasaron los meses mas duros de la crisis, se comenzó a trabajar en un pacto para la reconstrucción local. Dicho pacto se definió en torno a tres ejes, el refuerzo de operativos relacionados con la seguridad ciudadana, el apoyo a las familias que perdieron su fuente de ingresos y mejorar e impulsar nuevas prestaciones sociales para combatir la vulnerabilidad social. Todo esto teniendo en cuenta las limitaciones en las competencias que tienen los Ayuntamientos, al respecto la alcaldesa dijo que sería ‘deseable’ que el marco de competencias pudiera ampliarse de acuerdo al principio de subsidiariedad, sobre todo en lo relativo a seguridad ciudadana y orden público. En lo respectivo a la cooperación al desarrollo, la alcaldesa criticó a aquellas voces que quieren volver a utilizar discursos enfocados en lo doméstico, poniendo el hincapié en la necesidad que desde las instituciones se promueva la solidaridad y la cooperación en todos los ámbitos, haciendo alusión también al movimiento global en torno a la Agenda 2030 como un objetivo que perseguir para salir de la crisis generada por la pandemia, reforzar el compromiso con esta agenda y con los ODS representa en palabras de la alcaldesa, una herramienta para combatir las desigualdades y fortalecer los procesos democráticos y de paz por una parte, y por otra una guía para poner en el centro del funcionamiento de la economía a las personas y su derecho a una vida digna y la protección del medio ambiente, que están en alto riesgo si no aprovechamos esta crisis para cambiar el modelo en el que vivimos. Ya en su rol de presidenta de CONFOCOS la alcaldesa pone el énfasis en la necesidad de que las administraciones mantengan el compromiso de llegar al 0,7%, y de continuar apostando por la cooperación descentralizada y a nivel estatal. Además recalcó la importancia de reforzar los proyectos de cooperación técnica, a la vez que hizo mención a la necesidad de escuchar a la ciudadanía, que exige mayor transparencia y rendición de cuentas respecto del uso que se hace de los fondos de cooperación. En este sentido la alcaldesa apuesta por el trabajo en alianzas, revalorizando la labor de espacios como el CONFOCOS, que emitió un manifiesto reivindicando la necesidad de hacer efectivos los objetivos ODS y la promoción de espacios donde presentar proyectos de manera conjunta, promoviendo el diálogo y el consenso entre las administraciones. Tal y como dice el manifiesto, la crisis no es excusa para dejar de hacer políticas con las personas en el centro. Finalmente la alcaldesa y presidenta del CONFOCOS dio su opinión acerca de los cambios que ha generado esta crisis y que a su parecer perduraran en el tiempo, para ella esta pandemia nos ha puesto frente a un espejo, donde hemos visto las consecuencias de nuestro modelo de desarrollo. Se trata de una crisis que va a perdurar en el tiempo, y por esta razón piensa que es mas importante que nuca replantearnos cómo crear empleos dignos y sostenibles, cómo proteger y preservar la biodiversidad, cómo prepararnos para futuras pandemias, cómo hacer frente a las violencias machistas y por sobre todo cómo convertir todas estas debilidades del sistema en fortalezas que nos ayuden a garantizar la supervivencia del planeta y que las personas vivan en condiciones dignas. La alcaldesa apuesta por los ODS y las agendas globales de desarrollo, promoviendo cambios estructurales en el modelo económico en que vivimos.

El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, responde a algunas preguntas clave luego de pasar los peores meses de la crisis provocada por la COVID-19

Aunque llevamos ya unos meses de ‘nueva normalidad’ la sombra de la pandemia sigue a la vuelta de la esquina, no solo desde el punto de vista sanitario por el miedo a los rebrotes, sino también por las graves consecuencias sociales y económicas que dejó en España y en el resto del mundo. Desde INCIDEM llevamos más de 10 años trabajando para visibilizar y reconocer el trabajo de los gobiernos locales, y pasado ya el momento más crítico y en proceso de diseñar y gestionar la reconstrucción, creemos que es más necesario que nunca poner el foco en la labor que muchos ayuntamientos españoles han realizado en esta primera mitad del año, sobre todo porque muchas de sus acciones pueden constituirse como buenas prácticas de cara a futuro.

En este sentido, hemos decidido entrevistar a algunos alcaldes y alcaldesas que destacaron por su gestión de la crisis, y en este marco hemos conversado con Óscar Puente, alcalde de Valladolid desde 2015, para que nos cuente de primera mano sus impresiones y aprendizajes en estos meses tan difíciles.

La primera pregunta fue dirigida a conocer su percepción del impacto de la pandemia en el municipio, al respecto el alcalde puso el foco en los aspectos económicos y sociales, sobre todo para el gran número de personas que han perdido o han visto reducida su fuente principal de ingresos, esto sin contar por supuesto los efectos sanitarios que ya todos conocemos bien. A la hora de buscar soluciones el Ayuntamiento de Valladolid no dudó en trabajar para dar respuesta a las necesidades críticas de la ciudadanía, y en este sentido el alcalde reconoce la urgencia con que se tomaron las decisiones, comprometiendo hasta la fecha más de catorce millones y medio de euros, procedentes del presupuesto municipal de 2020 y de un Fondo COVID19 creado con los remanentes de los que dispone el Ayuntamiento. Estos fondos fueron destinados a apoyar a las familias a través de ayudas de distinto tipo, de emergencia, a domicilio, de alquiler, beca comedor e incluso destinadas a paliar la crisis energética. Los fondos también apoyaron a los sectores más afectados, como autónomos y Pymes, en especial en ámbitos como comercio, hostelería, cultura o turismo.

El alcalde, Óscar Puente.

Al ser consultado por las dificultades y retos durante los meses de crisis el alcalde reconoció que los Ayuntamientos muchas veces no tienen la posibilidad de atender como quisieran las necesidades de los vecinos y esto se debe a dos cuestiones, a la insuficiente financiación que sigue en las mismas condiciones que en 1985, y recalca en este sentido que la financiación autonómica ha tenido cuatro reformas en lo que va de democracia. Y por otro lado a la necesidad de que el gobierno nacional autorice el uso de los remanentes para que se pueda contribuir a la reactivación de las economías municipales. En este sentido destaca que la Junta de Gobierno de la FEMP (Federación Española de Municipios y Provincias) de la cual forma parte es ‘optimista para que el Ministerio de Hacienda permita la utilización de esos remanentes’, aunque hasta la fecha no hay novedades al respecto.

Pero no toda la gestión de la crisis fue tensión, el alcalde destaca de manera muy positiva que todas las medidas tomadas desde el Ayuntamiento fueron de manera consensuada y unánime, lo cual fue facilitado por un Grupo de Trabajo del que formaron parte 26 de los 27 concejales del Ayuntamiento, pertenecientes a los grupos socialista, al que pertenece el alcalde, Popular, Ciudadanos, y Valladolid toma la Palabra. Esto destaca porque no ha sido la norma para todos los gobiernos municipales, y además dota de gran legitimidad a todas las decisiones y medidas tomadas.

De cara a la reconstrucción y a los próximos pasos para salir de la crisis desde INCIDEM preguntamos al alcalde cómo ve el futuro de la cooperación internacional descentralizada, sobre todo ante el surgimiento de voces que promulgan que primero son los de aquí. Sobre este tema para el alcalde no se trata de ver a la cooperación solo como una política de los gobiernos nacionales sino también de lo local, y sobre todo como una nueva capa en la forma de relacionarse con otros territorios, que permite un ‘componente de búsqueda de una red de bien común internacional’ y que además promueve y persigue valores como los derechos humanos, la igualdad de oportunidades y la paz. Resalta además el valor añadido que pueden aportar los gobiernos locales a otros paises y regiones que todavía están lidiando con la peor parte de a pandemia, compartiendo la experiencia adquirida y algunas posibles buenas prácticas, y pone el foco en la necesidad de reafirmar la cooperación internacional, partiendo de la comprensión de que la salud pública es un ‘bien público global’. Para llevar adelante estos objetivos el Ayuntamiento continuará trabajando a través de subvenciones a proyectos de cooperación y trabajando junto a las organizaciones de la sociedad civil.

Por último consultamos al alcalde por las prácticas municipales que resaltaría como originales y útiles en la gestión de la crisis, resalta los esfuerzos realizados para promover el teletrabajo, sobre todo en el ámbito de los servicios sociales, incluso llegando a aprobar un acuerdo para establecer el teletrabajo como forma ordinaria de prestación de servicios para el conjunto de trabajadores de la Administración Municipal, y cierra remarcando la importancia del dialogo y el acuerdo entre las fuerzas políticas, reconociendo que “se ha convertido en un activo de enorme importancia a la hora de tomar decisiones eficientes para luchar contra las consecuencias de la pandemia en nuestra ciudad”

La Alcaldesa de Alcorcón, Natalia de Andrés, responde a algunas preguntas clave luego de pasar los peores meses de la crisis provocada por la COVID-19 Luego de pasar las primeras semanas de la ‘nueva normalidad’ toca comenzar a reflexionar sobre las acciones y respuestas que se dieron a la crisis provocada por la COVID-19, fueron casi tres meses de angustia e incertidumbre para muchos, y donde salieron a la luz las capacidades de las administraciones, locales, regionales y nacional, para dar respuesta a una serie de crisis en cadena provocadas por la fuerte irrupción del virus en España. Desde INCIDEM hemos decidido recopilar algunas de estas muchas experiencias locales de respuesta a la crisis, y en este marco realizamos el pasado 1 de julio una entrevista a Natalia de Andrés, alcaldesa de Alcorcón desde mediados de 2019. La Alcaldesa Natalia de Andrés. Imagen tomada durante la entrevista virtualLa alcaldesa reconoce el fuerte impacto que ha tenido esta pandemia en la realidad de su municipio, sobre todo poniendo al descubierto carencias y deficiencias sociales y sanitarias que tenían las administraciones, que en sus palabras han sido sobrellevadas gracias a la ‘excepcionalidad de los trabajadores sociales y la voluntariedad de muchos gobiernos de poner en marcha recursos que de otra manera serían prácticamente inamovibles’. En este sentido, el municipio puso en marcha un Fondo de Contingencia, por más de un millón de euros, enfocado en dar respuesta y ayudas a quienes lo necesitaban de manera rápida y ágil, como lo reconoce la alcaldesa ‘prácticamente sin papeles, simplemente de manera telefónica y valorando las necesidades que tenía y realizando las aportaciones que se necesitaban’. Respecto a estas ayudas, la alcaldesa socialista reconoce el valor esencial de los servicios sociales durante la pandemia, explicando que no fueron cerrados todos los centros de atención social presenciales, a pesar de aumentar la atención telemática y reconociendo la inmensa valor de los trabajadores sociales para apoyar a toda la ciudadanía, desde su punto de vista el gobierno municipal se centró en el apoyo económico más que en gestos de caridad, intentando brindar recursos suficientes a los ciudadanos y ciudadanas que lo requiriesen. Consultada por otros mecanismos puestos en marcha durante la pandemia, la alcaldesa reconoció especialmente dos, en primer lugar también desde el ámbito social, la coordinación con asociaciones sociales y la ciudadanía en general, a través de la protección civil y el servicio de bomberos, para asistir y brindar apoyo a personas mayores y otras personas que pudieran requerirlo durante los meses de pandemia, en sus propias palabras era ‘evidente que la ciudadanía tenía una necesidades importantísimas de colaborar, de ayudar’, y estas necesidades se apoyaron y acompañaron desde el ayuntamiento. En segundo lugar, el apoyo y la coordinación con la dirección del hospital de Alcorcón, facilitando EPIs, colaborando en la ampliación de camas, facilitando recursos y mobiliario y posibilitando que la UME desinfectara las instalaciones que lo requirieron. En este sentido, la alcaldesa reconoce que se jugó un papel desde el ayuntamiento que no le correspondía en cuanto a competencias, y ahí se refirió a las limitaciones generadas a partir de la Ley de racionalización y sostenibilidad de la administración. En este sentido reconoció que hubieron momentos de impotencia y duda ante la necesidad de intervenir, pero que la situación de emergencia fue lo que motivó que desde el municipio se interviniera en lo sanitario, en este sentido declaró que ‘no hay competencias impropias sino que hay competencias desatendidas’ y que los ayuntamientos son los que usualmente abordan estas últimas. Consultada por la situación de las residencias, reconoció que se hizo todo lo que se tenía al alcance desde lo competencial, desde limpiezas, formaciones y suministro de EPIs, pero que cuando la situación llegó a cierto punto de emergencia y ante la falta de respuesta por parte de la Consejería de Sanidad de la Comunidad, a quien se acudió en numerosas ocasiones, el gobierno municipal decidió acudir a la Justicia, presentando un caso ante el Tribunal Supremo de Justicia de Madrid, el cual dio la razón al gobierno local y dictaminó medidas cautelarísimas para la medicalización de las residencias por parte del gobierno autonómico, incluso ahora, ya pasada la peor parte de la pandemia, como medida preventiva y ante posibles rebrotes. El hospoital de Alcorcón. Foto de Noticias para MunicipiosUna vez pasado lo peor de la crisis, la pregunta que sigue es qué se espera al futuro, y sobre todo desde INCIDEM nos preguntábamos qué pasará con la cooperación municipal, consultada sobre esto la alcaldesa reconoció que la cooperación municipal debe dejar de plantearse como un asunto de solidaridad y empezar a plantearse como un tema de justicia social, en este sentido reconoce que en el ayuntamiento hubo una bajada a cero de los fondos de cooperación durante la gestión anterior y que se está intentando reconstruir de a poco, incluso dotando a la cooperación de una partida inicial en los próximos presupuestos municipales. Sin embargo, resaltó la importancia de la coordinación y el trabajo conjunto con otros municipios, poniendo el hincapié en la necesidad de un Fondo Madrileño de Cooperación, que optimice, defina estrategias y localice los destinatarios de las acciones y proyectos, pero reconociendo que hay una dejación muy profunda por parte del gobierno de la comunidad de Madrid y que de momento se tendrá que seguir trabajando desde la Alianza de Municipios del Sur por los ODS. La alcaldesa pone de manifiesto la necesidad de seguir colaborando y coordinándose con otros agentes locales, municipios pero también organizaciones de la sociedad civil, y cierra la entrevista reconociendo que ‘si queremos tener una sociedad más justa y más decente tenemos que poner en marcha la cooperación’.

 

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